noviembre 05, 2004

Colegio Electoral

En el post de ayer mencioné que no debíamos sacar nada del proceso electoral estadounidense por lo malo que es. Sin embargo, aún de lo malo se puede aprender algo. Hay dos aspectos del proceso electoral estadounidense que me parecen interesantes: el colegio electoral y el declarar ganador por mayoría simple (no absoluta). La principal razón de ser del colegio electoral es histórica. Estados Unidos se formó precisamente por la unión de estados para formar una federación y por lo tanto cada estado mantiene celosamente un grado de independencia. Es por ello que cada estado tiene su propia ley electoral y organiza las elecciones a su gusto. En México, en nuestra historia se han alternado regímenes centralistas y federalistas. Aún cuando en el país se adoptó una federación tras la Revolución, históricamente el gobierno federal ha dominado por encima de los estados. Además, a diferencia de E. U. en México elegimos al presidente mediante elección directa nacional donde una mayoría simple es suficiente para ganar. Este sistema tiene dos consecuencias interesantes: primero, resulta en el dominio de las elecciones por las regiones más pobladas, es decir zonas metropolitanas; y segundo, permiten y alientan la participación de partidos políticos pequeños que pueden influir decisivamente en la elección presidencial. Éste último punto es un poco problemático porque, al haber más de dos partidos, generalmente el ganador de la elección tiene menos del 50% del voto y por lo tanto no tiene un mandato general. Además es posible que el voto de un grupo de votantes sea fraccionado (e.g. el voto de izquierda se reparte entre el PRD y el PT).

En una variedad de países se utiliza la segunda vuelta para que el presidente electo sea electo por una mayoría absoluta de los votantes. Creo que en México deberíamos tener este sistema ya que nos permitiría votar en una primera ronda por el candidato que nos parece adecuado sin el temor de desperdiciar nuestro voto. Si nuestro candidato resulta no estar entre los dos más populares, entonces, aún así tenemos la oportunidad de votar por el próximo presidente. El principal problema de la segunda vuelta, es el costo asociado con llevarla a cabo. Sin embargo es posible hacerlo mediante el sistema de segunda vuelta instantánea. En este sistema solo se lleva a cabo una elección en la que los votantes, en lugar de marcar sólo su candidato preferido, enlistan a los candidatos en orden de preferencia. El conteo se lleva a cabo utilizando primero sólo la primera preferencia de cada votante. Si nadie obtiene la mayoría absoluta, se elimina al candidato con la menor votación y se utiliza la segunda preferencia de esas boletas. Si sigue sin haber alguien con mayoría absoluta, se prosigue con el mismo mecanismo.

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